El ciclo del mercurio


El mercurio es un metal pesado (metal de transición con número atómico 80 y símbolo Hg), a temperatura ambiente es un líquido brillante, denso, de color blanco plateado y es ligeramente volátil.

El mercurio tiene diversos usos, algunos presentes en la vida cotidiana, tales como termómetros, amalgamas dentales, pilas y lámparas fluorescentes; sin embargo, a nivel industrial se emplea en cantidades considerables en la producción de cloro y en la minería y refinación de oro, plata y cobre.

 

 

La presencia de mercurio en el ambiente tiene su origen por un lado en las erupciones volcánicas y los pozos geotérmicos como fuentes de emisión naturales, mientras que la presencia de mercurio en el ambiente por causas antropogénicas involucra la quema de combustibles fósiles, la producción de cloro, las actividades mineras, la producción de cloruro de polivinilo, acetaldehído y explosivos, la producción e incorrecta disposición de productos que contienen mercurio tales como termómetros, amalgamas dentales, pilas y lámparas fluorescentes.

Desde el punto de vista toxicológico, el mayor riesgo involucra la llegada del mercurio al agua; esto ocurre cuando efluentes conteniendo mercurio se descargan directamente a cuerpos de agua, cuando por medio de la lluvia el mercurio presente en la atmósfera es acarreado a la superficie terrestre o acuática o cuando productos que contienen mercurio son depositados de forma inadecuada y por medio de la infiltración llegan a cuerpos de agua subterráneos; así como cuando ocurren derrames de mercurio líquido.

Al encontrarse en un medio acuático, por acción de ciertos microorganismos, el mercurio forma compuestos orgánicos (como el metilmercurio o el fenilmercurio, también utilizados en la industria y agricultura). El mercurio orgánico es fácilmente asimilable en los seres vivos, ingresando a la cadena trófica y llegando al ser humano debido a la ingestión de alimentos contaminados (sobre todo pescado).

La gravedad de los daños que puede ocasionar a la población se ilustra por los episodios de intoxicación ocurridos en Minamata y Niigata, Japón, en 1956 y en 1965 respectivamente, como resultado de la ingestión de pescado conteniendo metil-mercurio procedente de las aguas contaminadas con descargas de plantas fabricantes de acetaldehído que involucraron a 2255 personas en el primer caso y a 700 en el segundo. Estos sucesos pusieron de relieve las transformaciones que sufre el mercurio en el ambiente, ya que se vertió al agua como mercurio metálico y fue biotransformado a metil-mercurio, además de que fue bioacumulado a través de la cadena alimenticia.

También ocurren efectos tóxicos por inhalación de vapor de mercurio, el cual daña especialmente el sistema nervioso. Las exposiciones leves están caracterizadas por pérdida de la memoria, temblores, inestabilidad emocional (angustia e irritabilidad), insomnio e inapetencia. A exposiciones moderadas, se observan desórdenes mentales más importantes y perturbaciones motoras, así como afecciones renales. Las exposiciones breves a altos niveles de vapor de mercurio pueden producir daños pulmonares y la muerte.

Hace unas décadas, las lámparas fluorescentes contenían de 50-100 mg de mercurio, por lo que la ruptura de una lámpara con ese contenido de mercurio puede dar como resultado una concentración local de vapor de mercurio superior a los 7 mg/m3.

 

 

Fuentes:

Acosta y Asociados, 2001. Inventario preliminar de emisiones atmosféricas de mercurio en México. Agua Prieta: Comisión para la Cooperación Ambiental.

INECC, 2007. La contaminación por mercurio en México. [En línea]
Available at: http://www2.inecc.gob.mx/publicaciones/libros/438/cap2.html
[Último acceso: Mayo 2015].

INECC, 2009. Metales pesados. [En línea]
Available at: http://www.inecc.gob.mx/sqre-temas/763-aqre-metales
[Último acceso: Mayo 2015].

Mitra, S., 1986. Mercury in ecosystem, its dispersion and pollution today. Aedermannsdorf: Transtetch Publications.